mar

02

feb

2010

CRISIS ECONOMICA COLOMBIANA A FINALES DE LOS 90S

CRISIS ECONOMICA COLOMBIANA FINALES DE LOS 90S

 

La inflación anual medida  por el índice de precios al consumidor (IPC) se situó en diciembre de 1999 EN 9.2%, inferior en 7.5 puntos porcentuales a la que se observó en diciembre de 1998 y 5.8 puntos porcentuales por debajo de la meta de inflación del 15% establecida por el Banco de la República para este año. Esta es la inflación mas baja registrada para un fin de año desde 1970, y es la primera vez que se observa una inflación al consumidor de un dígito en los últimos 30 años. La reducción de la inflación durante el último año avanza en el proceso de control de la inflación que la Junta Directiva ha emprendido desde su creación, en cumplimiento del mandato constitucional que le ordena al Banco de la República, como tarea fundamental, lograr la estabilidad de precios.

En contraste con este buen resultado, el Producto Interno Bruto (PIB) de la economía Colombiana presentó en el año 1999 la mayor caída de la que se tenga registro, el haberse contraído en términos reales cerca del 5.2%. Asociado con la fuerte declinación de la actividad económica, la tasa de desempleo llegó en diciembre de 1999 al 18.1% que –aunque levemente inferior a la que se produjo en septiembre del mismo año (20.1%)- constituye uno de los mayores niveles de desempleo registrado.

De esa manera la economía  en 1999 registro extremos históricos. El primero por su baja inflación, y el segundo por su acentuada recesión y elevado desempleo. La marcada pérdida de dinamismo de la actividad económica caracteriza una economía en crisis en la que su aparato productivo se encuentra subutilizado, y en donde casi una quinta parte de su fuerza laboral está cesante. Comprender las razones que explican esta crisis es un requisito esencial para diseñar políticas económicas que permitan superarla sin generar presiones inflacionarias.

Una contracción económica tan aguda como la presentada en el año 1999 tiene numerosas causas, algunas de carácter inmediato como la crisis financiera internacional desatada en 1998, y otras que se van gestando lentamente, como la fragilidad financiera, los desequilibrios macroeconómicos que se produjeron en raíz de un  exceso de demanda agregada durante algunos años  de la década de los noventa,  la intensificación del conflicto armado interno y la incertidumbre política. Como se recordará, en el informe presentado al Congreso en julio de 1999 se destacaron como  principales causas de la recesión, el deterioro creciente de las finanzas públicas, el elevado déficit en la cuenta corriente, la caída del ahorro privado y la fragilidad financiera. Con base en ese diagnostico, el presente Informe hace énfasis en el esquema de ajuste y recuperación con el cual se espera corregir los principales desequilibrios macroeconómicos internos y externos, que permitan colocar la economía en una senda de crecimiento alto y sostenible.

Las políticas para estimular la recuperación económica requieren ser examinadas en estrecha conexión con las causas de la recesión. Es claro que el éxito de las primeras dependerá de su efectividad para eliminar las segundas. Por esta razón resulta  pertinente referirse nuevamente, asi sea de manera breve, a las causas de la recesión, para establecer el contexto de análisis de las políticas de recuperación. Un primer punto sobre el que informes anteriores han sido reiterativos es el excesivo crecimiento del gasto, tanto público como privado, que comenzó a producirse desde principios de la década de los 90. Lo primero condujo a un déficit del sector público de 3.6% del PIB en 1998- frente a un déficit de solo 0.5% del PIB en 1990-, en tanto que lo segundo indujo un auge sin precedentes en el precio de los activos y una caída del ahorro privado desde un nivel 14.1% del PIB en 1990 a uno de 6.1% en 1998. Según las ultimas cifras disponibles.

Una economía cuya demanda interna crece más rápido que su producto termina inevitablemente generando desequilibrios externos. En el caso Colombiano ese desbalance se manifestó en un saldo de la cuenta corriente de la balanza de pagos que después de ser superavitaria a comienzos de la década llegó a un déficit máximo del 6.2% del PIB en el primer trimestre de 1998. Esto se financió con un crecimiento de la deuda externa total que paso de un equivalente de 27.4% del PIB en 1994 a 36% del PIB en 1998, a pesar de haberse adelantado un programa de privatizaciones. La mayor parte de este endeudamiento la asumió el sector privado, cuya participación en la deuda externa total aumento de 34% a 48% en el mismo periodo. Un desequilibrio externo de esa magnitud hace a la economía muy vulnerable a los cambios adversos en las condiciones de los mercados internacionales de bienes y de capital. La experiencia Colombiana reciente ha sido muy ilustrativa en ese sentido. El deterioro de los términos de intercambio, la drástica disminución de las entradas de capital y el encarecimiento del crédito externo, generaron una perdida de confianza entre los agentes económicos que probablemente no hubiera ocurrido en tal magnitud de haberse contado con fundamentos macroeconómicos mas sanos.

La perdida de confianza en la viabilidad de la posición externa colombiana rápidamente derivó en ataques especulativos contra el peso, que se tradujeron en una caída  de las reservas internacionales y en una fuerte presión alcista sobre la tasa de cambio y la tasa de interés interna. Los mecanismos que indujeron el crecimiento de las tasas de interés  son de diversa índole. El primero fue la contracción monetaria generada por la caída de reservas internacionales. Si la autoridad monetaria hubiera intentado  evitar completamente esa contracción a través de una mayor expansión primaria, habría terminado por estimular ataques adicionales contra el peso, conduciendo a una crisis de balanza de pagos como la observada en otros países. El segundo mecanismo fue el incremento de la tasa de interés de paridad que mide la rentabilidad que los agentes económicos esperan obtener con el exterior debido a las expectativas de una mayor devaluación del peso. El incremento en la tasa de interés de paridad no tardó en reflejarse en un aumento de la tasa de interés interna. El tercer mecanismo lo constituyó la incertidumbre sobre la capacidad de financiar el desequilibrio externo. Esto se reflejo en un incremento de la prima de riesgo que tanto los inversionistas nacionales como extranjeros exigían para mantener sus capitales en el país, lo cual contribuyó  a presionar al alza la tasa de interés interna.

El complejo encadenamiento que una situación de esa naturaleza puede tener sobre una economía puede descifrarse al revisar la experiencia Colombiana. En el frente externo, el incremento de la tasa de cambio  encareció significativamente el costo de la deuda externa. Esto golpeó fuertemente al sector privado, al tener un elevado nivel de endeudamiento externo acompañado de un escaso nivel de cobertura cambiaria. En el frente interno, el incremento de la tasa de interés interna, aunado al sobre-endeudamiento del sector privado condujeron a una reducción del ritmo de crecimiento de la cartera lo que al desestimular la demanda se manifestó en un abrupto descenso del precio de los activos fijos- en particular finca raíz, cuyos precios alcanzaron niveles artificialmente altos en el pasado-. Esto se reflejo en una perdida de riqueza, lo cual redujo la base patrimonial de los hogares, las empresas y del sector financiero. La perdida patrimonial se acentuó debido al encarecimiento del servicio de la deuda que terminó  por incrementar el monto adecuado en pesos.

Como consecuencia de la situación descrita, el sector financiero experimentó un rápido crecimiento de su cartera vencida, que a través de las provisiones correspondientes, se manifestó en considerables perdidas que debilitaron su posición patrimonial resquebrajaron su solvencia y aumentaron su fragilidad. Ante ello, los intermediarios financieros comenzaron a restringir sus préstamos. La economía  se resintió no solo por la falta de crédito sino también por la caída en la capacidad de consumo de los hogares y la baja capacidad de inversión privada resultante del deterioro en el patrimonio de las familias y las empresas. El epílogo de esta situación fue una contracción del gasto agregado y una recesión  económica como la observada en 1999, que al contener fuerzas que la retroalimentan solo puede ser detenida mediante una política económica coherente, creíble y efectiva.

Ese es precisamente  el objetivo central de la estrategia de ajuste y recuperación que se presenta en este informe. La actividad productiva de recuperarse, pero lo ha de hacer de una manera sostenible, preservando los logros conseguidos hasta el momento en otras áreas. Sin duda, la más importante en la reducción  de la inflación a su menor nivel en los últimos 30 años. La mayor equidad y eficiencia en la  asignación de recursos asociada a una baja inflación generará grandes beneficios a largo plazo para toda la sociedad. La segunda ganancia que debe preservarse en la moderación del déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos. Este disminuyó desde 5.3% del PIB al final de 1998 a 1.5% en 1999, y se prevé  que se mantendrá por debajo del 3% el PIB  en los próximos años. El menor déficit en cuenta corriente asegura la viabilidad de la posición externa del país y reduce su vulnerabilidad a choques externos negativos, que tantos inconvenientes han causado a la economía Colombiana durante los últimos dos años.

La estrategia de ajuste y recuperación para alcanzar los propósitos descritos debe contener dos características fundamentales: credibilidad y coherencia macroeconómica. Lo primero se consiguió plenamente en el segundo semestre de 1999 al descifrar un programa macroeconómico que ha sido avalado por la comunidad financiera internacional, donde se establecen las pautas precisas del esfuerzo de ajuste para los próximos tres años. La coherencia macroeconómica, por su parte es un requisito técnico cuyo cumplimiento se garantiza al diseñar cada una de las metas que contiene el programa, conociendo las interrelaciones económicas entre las distintas variables.

La estrategia de ajuste y recuperación enfrenta las causas que dieron origen a la recesión y se concentra en tres áreas fundamentales de las cuales depende crucialmente el éxito del programa de ajuste a saber: la disciplina monetaria, la restructuración del sector financiero  y la consolidación fiscal, que requiere la  implementación de la agenda de reformas estructurales del gobierno. Estos frentes de política económica lograran corregir el desequilibrio fundamental que se profundizó durante toda la década de los 90, consistente  en un crecimiento del gasto superior al del producto, lo cual termino por comprometer la viabilidad de la posición  externa del país. Más concretamente, al ajuste fiscal dará un mayor espacio  de gasto y financiamiento al sector privado permitiendo  corregir los desequilibrios estructurales existentes, sin sacrificar los logros obtenidos  en materia de inflación. Adicionalmente, el saneamiento de las finanzas públicas permitirá corregir la sobrecarga que s ha venido produciendo  sobre la política monetaria  en sus esfuerzos de estabilización macroeconómica. Esto facilitará mantener un nivel de tasas d interés que contribuya a estimular la recuperación económica a solucionar los problemas del sector financiero.

 

A raíz de esta crisis vivida en Colombia a finales de los noventa, mediante el Decreto 2330 del 16 de noviembre de 1998 se declaró el estado de emergencia económica y social en todo el territorio nacional hasta la 24 horas del 16 de noviembre de 1998 y mediante el Decreto 2331 de 1998 se dictaron unas medidas tendientes a aliviar la situación de los deudores de créditos hipotecarios para vivienda, entre las cuales se contempló la figura de la dación en pago  -artículo 14- en los siguientes términos:

 

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